Mismo animal, diferente realidad

La moda de adquirir animales exóticos como animales de compañía no para de crecer y unos pocos segundos de vídeo en una red social son, muchas veces, el único conocimiento previo de compradores a la hora de adquirir criaturas no aptas para vivir en cautividad. 

Como resultado, millones de estos animales sufren en manos de particulares ya que, por una parte, existe una gran falta de información rigurosa acerca de sus necesidades y, por otra, se trata de especies que en un gran porcentaje de los casos no son aptas para una vida en el ambiente doméstico, puesto que sus necesidades fisiológicas y de comportamiento, tremendamente complejas, resultan prácticamente imposibles de satisfacer fuera de la naturaleza

Los animales exóticos no son mascotas ni regalos.

En estas fechas señaladas, con el deseo de regalar guiado, muchas veces por impulsos, ya no vale cualquier cosa. Buscamos impactar, dejar huella, ser originales, a veces sin pararnos a pensar demasiado en todo lo que implica el detalle que ofrecemos a nuestros seres queridos. Los grandes damnificados por esta búsqueda de la originalidad son los animales exóticos, en unas modas impulsadas por su presencia en redes sociales en videos cada vez más virales. Especialmente aquellos que, por su pequeño tamaño, dulce apariencia y llamativas habilidades se convierten en objeto de compra fácil. Algunos ejemplo de estas modas son los petauros del azúcar o las mofetas. Cada año se producen más de 100 peticiones de rescate de mamíferos exóticos en nuestro país.

Animales silvestres, no de compañía.

Pero por mucho que estos pequeños animales sean criados en cautividad, sus necesidades biológicas y comportamentales son las mismas que sus homólogos salvajes. 

Son animales silvestres cuya especie no ha sufrido un proceso de domesticación. La domesticación es un proceso largo, de cientos de años, donde se producen cambios incluso genéticos. No es algo que ocurra al criar un animal desde que es bebé en una casa.

Lamentablemente, cuando son criados como mascotas en casas, viven aislados, muchas veces encerrados en jaulas, sin la posibilidad de relacionarse con animales de su especie. Esto provoca estrés, ansiedad, y pueden desarrollar comportamientos anormales y enfermedades derivadas que, en muchos casos, los lleva a una muerte prematura.

STOP AMOR TÓXICO

Recordar que son animales silvestres, exactamente iguales a los que viven en la naturaleza, pero que viven en una realidad totalmente distinta a aquella que sería adecuada para ellos, es fundamental para cambiar la realidad de los animales que rescatamos.

Si amas a los animales quiéreles libres.

¡Y felices fiestas!

El talapoin Sharly se recupera en la cuarentena de AAP Primadomus

Save Exotics – Stop Amor Tóxico cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

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