La macaca japonesa Sasha ha pasado por una época muy difícil. Tras el fallecimiento de su dueño en Eslovaquia, se escapó del zoológico privado donde vivía. Las autoridades locales amenazaron entonces con abatirla a tiros.
Finalmente se pudo rescatar al animal y trasladarlo a nuestro centro de rescate de los Países Bajos, a salvo. Su insólita situación nos llevó a investigar más a fondo su pasado, lo que dio lugar a unos hallazgos inquietantes.
Con signos visibles, pero a salvo en cuarentena
Sasha se encuentra ahora a salvo en la unidad de cuarentena del centro de Almere. Durante el reconocimiento veterinario, los cuidadores hicieron un descubrimiento impactante: se encontró una bala en la parte trasera de su cuerpo. Aunque, por el momento, el animal no parece sufrir molestias, la situación sigue siendo preocupante. Por ahora no parece necesario extirparla quirúrgicamente, lo que le permite descansar y recuperarse de este periodo tan estresante.
Según los cuidadores, Sasha sigue estando muy asustada; por eso se le deja descansar tanto como sea posible. El otro macaco japonés recién llegado, el macaco Kali (al que también pudimos rescatar del mismo lugar), da la impresión de ser vivaz y curioso; una señal de que se adapta mejor a su nueva situación.
Vídeo: el rescate de Sasha y Kali
Fuga y posible tiroteo
No se puede determinar con certeza cómo llegó la bala al cuerpo de Sasha. Sin embargo, la investigación revela que los macacos japoneses de la misma colección privada eslovaca ya se habían escapado hace cinco años. En aquella ocasión, se tardó tres meses en volver a capturar a todos los animales. Es posible que durante ese periodo los persiguieran y que dispararan a Sasha.
Misterios en torno a los documentos de Kali
En AAP también estamos investigando los documentos de origen de ambos animales. En el caso de los animales criados legalmente, los documentos rara vez plantean problemas, pero las falsificaciones son muy frecuentes cuando los animales se revenden.
Cabe destacar que, según su documentación, Kali procedería de un zoológico de Roma en 2016 y tendría ahora 30 años, una edad excepcionalmente avanzada para un macaco japonés. Sin embargo, su comportamiento y su estado físico indican lo contrario. El veterinario de AAP estima que tiene unos 22 años. Además, se ha comprobado que no está castrado, a pesar de que su documentación indica lo contrario.
Sasha: ¿24, 18 o quizá solo 6 años?
Los documentos de Sasha también plantean serias dudas. Según los papeles, fue adquirida en 2024 y tendría 24 años. Sin embargo, el número de chip que se le ha leído no coincide con el número que figura en los documentos.
Al leer su chip, se comprueba que habría nacido en 2008 y que, por lo tanto, tiene 18 años. Pero, según el veterinario, esto tampoco es cierto: a juzgar por su desarrollo físico, tiene como mucho seis años. Los macacos japoneses alcanzan la madurez a esa edad.
«Este tipo de cosas solo se ven cuando alguien tiene algo que ocultar», afirma Julie, coordinadora de la operación de rescate. Probablemente nunca se sabrá con certeza qué ocurrió exactamente. Es posible que Sasha haya sido objeto de tráfico ilegal en el mercado negro. Otra posibilidad es que le hayan implantado el microchip de un animal fallecido para eludir el registro. Ni siquiera se descarta que Kali sea su padre.
Mirando hacia el futuro: recuperación y reincorporación
AAP espera poder integrar a Sasha y Kali en el futuro en un grupo más grande de macacos japoneses y, finalmente, encontrarles un hogar adecuado con una organización colaboradora. Por ahora, la prioridad es su recuperación: los animales deben recuperar fuerzas, tanto físicas como mentales.
El siguiente paso es reunir a Sasha y Kali de forma segura. Os seguiremos informando sobre su evolución.
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