El serval Ravi tenía solo tres semanas cuando fue abandonado en una caja de cartón en un prado cerca de Zaandam, en los Países Bajos. El joven animal presentaba una grave herida infectada en la espalda y sus posibilidades de supervivencia eran muy reducidas.
Gracias a la rápida intervención de la organización local de rescate y cuidado de perros y gatos, Dierenzorg Zaanstreek, Ravi recibió de inmediato los cuidados intensivos que necesitaba. Ahora que se ha recuperado lo suficiente, este pequeño serval ha podido dar el siguiente paso y ha sido trasladado a las instalaciones de AAP en Almere.
Importante herida
A finales de agosto, la organización Dierenzorg Zaanstreek recibió un aviso sobre un supuesto gatito abandonado en un prado. Sin embargo, cuando los trabajadores abrieron la caja de cartón en la que se encontraba, descubrieron que no se trataba de un gato doméstico, sino de un joven serval. Además, el animal presentaba una grave herida infectada en la espalda.
Para darle las mejores posibilidades de recuperación, el equipo decidió cuidar de Ravi día y noche, acogiéndolo incluso en sus propios hogares.
Siguiendo las recomendaciones de AAP, Ravi recibió la alimentación adecuada y los cuidados específicos que necesita un serval de su edad. Su herida ha cicatrizado correctamente y su estado ha mejorado considerablemente.
De un alojamiento de emergencia a un futuro seguro
Ahora que Ravi ha recuperado fuerzas, está listo para dar el siguiente paso en AAP. Aquí dispondrá del espacio, los cuidados y la atención especializada que un animal salvaje como el serval necesita.
Los servales no son animales de compañía
Desde la entrada en vigor de la Lista Positiva de Mamíferos de Compañía en los Países Bajos, el 1 de julio de 2024, ya no está permitido adquirir, criar ni vender servales en el país. Solo las personas que ya tuvieran un serval antes de esa fecha pueden seguir manteniéndolo, siempre que cumplan determinadas condiciones.
Esta prohibición no es casual. Los servales son depredadores salvajes que necesitan mucho espacio y tienen necesidades muy específicas en cuanto a comportamiento y cuidados. A pesar de su llamativo aspecto, no son animales domesticados. Pueden realizar grandes saltos, tienen garras y dientes afilados y, por tanto, representan un riesgo tanto para las personas como para otros animales. Además, son expertos escapistas, por lo que los avistamientos de servales fugados aparecen con frecuencia en las noticias.
La historia de Ravi vuelve a poner de manifiesto las consecuencias de mantener animales salvajes como mascotas. Afortunadamente, este joven serval tiene ahora la oportunidad de disfrutar de un futuro seguro.


