EL ZORRO COMO MASCOTA

Todo lo que debes saber antes de comprar un zorro

Los zorros, también conocidos como raposas, pertenecen a la familia Canidae junto con perros y lobos, y son unos fascinantes mamíferos carnívoros.

Entre las variedades más reconocibles se encuentran el zorro rojo (Vulpes vulpes), el más abundante en todo el hemisferio norte desde el círculo polar hasta el norte de África, centro América y las estepas asiáticas; el zorro ártico (Vulpes lagopus) que vive en tundras del norte de Europa, Asia y Norteamérica; el zorro gris (Urocyon cinereoargenteus), autóctono de Norteamérica (hasta el sur de Venezuela); y el fénec o zorro del desierto (Vulpes zerda), adaptado a las zonas desérticas del Sahara y desierto del Sinaí.

En los últimos años, la popularidad de tener un zorro como mascota ha experimentado un notable aumento. Este crecimiento se ha visto impulsado de forma extraordinaria por la publicación de videos en las redes sociales, donde se presentan como seres graciosos y juguetones, obviando su naturaleza salvaje. Como resultado, las búsquedas en internet sobre «comprar un zorro como mascota» o «precio de un zorro» se han duplicado en el último año, principalmente en especies como el zorro ártico y el fénec.

Pero, antes de todo, es importante tener en cuenta que la decisión de tener un zorro como animal de compañía conlleva responsabilidades específicas y se debe estar bien informado acerca de sus necesidades. Aún así, cabe destacar que nunca conseguiremos replicar el hábitat natural de un zorro en nuestro hogar y que por mucho empeño que pongamos, no podremos satisfacer sus necesidades más básicas.

¿Es legal tener a un zorro como mascota en España?

Varias especies de zorros se encuentran en peligro de extinción y, por lo tanto, están protegidas por el convenio CITES, lo que implica que su tenencia está prohibida o sujeta a estrictos controles.

El zorro rojo, que es el que encontramos en estado silvestre en la península Ibérica, no debería ser mantenido como animal de compañía al tratarse de un animal salvaje. Lo mismo pasa con las demás especies de zorros, como los zorros fénec o zorros árticos, que cada vez es más frecuente ver en redes sociales como animales de compañía.

Desgraciadamente la legislación de protección animal en España todavía deja desprotegidas a algunas especies de zorro, por lo que es fundamental incidir en que estos animales son animales salvajes con necesidades comportamentales, sociales y alimentarias muy complejas que los hacen inadecuados como animales de compañía.

Aun así, los zorros se encuentran protegidos en diferentes comunidades autóctonas y el incumplimiento de estas normativas puede tener consecuencias legales, además de afectar muy negativamente a la calidad de vida del zorro y al entorno que le rodea.

Con la entrada en vigor de la ley 07/2023 de Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales tendremos que esperar al desarrollo del Listado Positivo de mamíferos por parte del comité Científico-Técnico, para conseguir mayor claridad en la situación de las diferentes especies de zorro que, lamentablemente, aún se comercializan y que, confiamos, pasen a estar prohibidas como animales de compañía.

¿Se puede domesticar un zorro?

El zorro es un animal salvaje por naturaleza, y aunque podamos encontrarlos en redes sociales presentados como animales de compañía, se desaconseja totalmente el traerlos a un hogar humano como compañero animal.

En su hábitat natural, los zorros desarrollan conductas instintivas, como cazar y excavar, lo que puede desencadenar comportamientos altamente indeseados, agresivos y peligrosos viviendo en cautividad.

La adaptación de los zorros a un entorno doméstico va en contra de la naturaleza del animal e implica reducir su vida a un entorno muy pobre que derivará en problemas de comportamiento, estereotipias y sufrimiento. Subestimar sus necesidades naturales e instintivas al tratar de convertir un zorro en animal de compañía va a derivar en la mayoría de los casos en serias complicaciones.

La ley nacional 07/2023 incluye como medida transitoria y hasta la aprobación y publicación del Listado Positivo, un listado negativo que prohíbe la tenencia de determinadas especies de animales. En el caso de los mamíferos establece la prohibición para todos aquellos que en estado adulto superen los 5 kg de peso. Es por esto que, para el zorro, donde la variedad de tamaño en determinadas subespecies afectadas por el mascotismo es amplia, se hace difícil establecer claramente cuáles estarían, a día de hoy, prohibidas para su tenencia particular en España. Así, la claridad llegará con la aprobación y publicación de dicho Listado Positivo donde quedarán especificadas sin ninguna duda las especies adecuadas para ser mantenidas como animales de compañía.

En lugar de optar por una decisión tan errónea como es tener un zorro como animal de compañía, resulta mucho más enriquecedor involucrarse en proyectos de conservación para preservar el hábitat natural de los zorros. Contribuir a la conservación no solo promueve la biodiversidad, sino que también respeta la integridad y las necesidades naturales de los animales, fomentando un equilibrio sostenible en la naturaleza.

Cuidados del zorro como mascota

La idea de tener un zorro como animal de compañía puede resultar intrigante; no obstante, es esencial entender que criar y cuidar de estos animales de forma adecuada requiere de una extrema especialización para garantizar su bienestar y difícilmente es posible conseguirlo en un entorno doméstico.

Los zorros son animales extremadamente activos e inquietos, que necesitan muchísima estimulación mental y física como la que encuentran en su medio natural. Es prácticamente imposible proporcionar un entorno suficientemente amplio y enriquecido que imite su hábitat natural. Su alimentación ha de ser equilibrada, variada y adaptada a sus necesidades nutricionales específicas, y necesitará una costosa atención veterinaria especializada que, si se realiza de manera incorrecta, representará un riesgo para la salud del zorro, las personas y otros animales.

Por si esto fuera poco, no olvidemos que incluso aunque fuese posible satisfacer estas complejas necesidades, seguiríamos teniendo un animal salvaje que de manera natural jamás buscaría mantener contacto o establecer un vínculo con el ser humano.

Por todas estas razones la adopción de un zorro como mascota está totalmente desaconsejada. Si lo que buscamos es forjar un vínculo de amor y respeto con un animal de compañía, recurramos siempre a especies domesticadas. Los animales salvajes tienen su función en el medio natural y en nuestros hogares los condenamos a vidas de sufrimiento y privación.

Características y comportamiento de los zorros

Los zorros se caracterizan por ser animales extremadamente activos, especialmente durante la noche, siendo criaturas de hábitos nocturnos o crepusculares, con una mayor actividad al amanecer y al atardecer. Esta conducta no sólo les permite evadir depredadores, sino también aprovechar las oportunidades de caza de manera más efectiva.

La caza es un aspecto crucial de su comportamiento, ya que están dotados de agudos sentidos. Los zorros se dedican a cazar presas como roedores, aves y pequeños mamíferos de hasta 3,5Kg. También se alimentan de insectos, frutos y carroña. Son omnívoros oportunistas. Además, tienen el hábito innato de enterrar alimentos no consumidos para consumirlos en momentos de escasez.

El zorro es un maestro de la comunicación vocal. Sus ladridos, chillidos, gruñidos y aullidos cumplen diversas funciones, sirviendo como medio para expresar emociones, advertir sobre peligros y, en ocasiones, establecer conexiones con otros zorros. Son altamente territoriales, marcando con orina y heces su territorio. Cada pareja o pequeño grupo defiende su propio territorio frente a extraños y comunicándose a través de una variada gama de vocalizaciones, lo que acentúa este comportamiento territorial. Estas conductas instintivas se repetirán también en un entorno doméstico haciendo insostenible la convivencia con él y generando mucha frustración tanto en el animal como para la persona que lo adquirió como (inadecuado) animal de compañía.

¿Qué enfermedades puede transmitir el zorro?

Los zorros, como todo animal salvaje, pueden verse afectados por diversas enfermedades; entre ellas se incluyen parásitos internos y externos, infecciones virales y bacterianas, así como problemas respiratorios. Estas afecciones pueden provocar diferentes síntomas, desde problemas digestivos hasta enfermedades en la piel.

La exposición a toxinas ambientales y la posibilidad de transmitir enfermedades zoonóticas, como la rabia o la toxoplasmosis, a otros animales y, potencialmente, a los seres humanos subraya la importancia de evitar tener un zorro como mascota. Cuando se hace imprescindible la intervención humana, el manejo y cuidado de estos animales deben ser llevados a cabo exclusivamente por profesionales especializados para garantizar su bienestar y prevenir la propagación de enfermedades, siempre respetando su naturaleza salvaje.

Hábitat del zorro

Los zorros se han adaptado a diversos hábitats en todo el mundo. En regiones desérticas del norte de África y el Medio Oriente, el fénec utiliza sus grandes orejas para disipar el calor y localizar presas. El zorro ártico, por su parte, se camufla con su pelaje blanco invernal en la nieve de las zonas circumpolares, mientras que, en zonas rurales y periurbanas, el zorro gris demuestra notable adaptabilidad al aprovechar alimentos y refugio.

Para poder adaptarse a diversos entornos, los zorros construyen madrigueras como refugios multifuncionales. Estos espacios son cruciales y sirven como lugares de descanso, para la cría de sus cachorros y protección contra depredadores y condiciones climáticas adversas. Las madrigueras son fundamentales para su bienestar y seguridad, resaltando su papel esencial en la preservación de su especie.

¿Qué come un zorro?

Por definición los zorros son omnívoros oportunistas, su dieta puede variar según el entorno en el que se encuentren. En los bosques pueden cazar roedores, aves e insectos, comer carroña y complementar su dieta con frutas y plantas. En praderas, capturan presas pequeñas y consumen insectos y bayas. En desiertos, el fénec se nutre de insectos, aves y pequeños mamíferos. El zorro ártico prefiere lemmings, aves y huevos. En zonas rurales y periurbanas se alimentan a base de pequeños mamíferos, carroña y ocasionales frutos y bayas.

Es importante recordar que la actividad de caza es clave para estos animales, ya que los mantiene saludables y conectados con su entorno natural. El zorro rojo es capaz de abatir aves y mamíferos de hasta 3,5 Kg. En un contexto de cautiverio donde no pueden satisfacer sus necesidades alimentarias, sociales y de comportamiento, los zorros pueden sufrir enfermedades derivadas del estrés, la depresión y la ansiedad, lo que además en muchos casos conlleva comportamientos estereotipados y agresivos.

¿Cuántos años vive un zorro?

La esperanza de vida de un zorro en libertad puede variar según la especie y las condiciones del entorno. En general, la mayoría de las especies de zorros tienen una esperanza de vida de entre 4 y 10 años en estado salvaje. Las amenazas de depredadores, enfermedades y dificultades en la búsqueda de alimento serán determinantes para su esperanza de vida natural.

Zorro bebe – Reproducción de la especie

Los zorros son animales mayoritariamente monógamos, aunque en algunas especies también se ha observado grupos de un único macho con un par de hembras reproductoras, o grupos de una única hembra reproductora con varias hembras no reproductoras que la ayudan. Experimentan una única temporada reproductora al año, de 1 a 6 días, en la que la hembra se fecunda.

El período de apareamiento de los zorros varía según la distribución, coincidiendo con los meses de invierno. Fundamentalmente tiene lugar entre enero y febrero en el hemisferio norte, y de agosto a octubre en el hemisferio sur. Alcanzan la madurez entre los 8 y 10 meses según la especie.

La gestación es aproximadamente de 55 días y las crías suelen nacer en primavera. Por lo general, una camada tiene entre 4 y 8 cachorros. Los cachorros nacen ciegos y solo abren los ojos alrededor de las 2 semanas de vida. Ambos progenitores cuidan de la camada y enseñan a las crías las habilidades para sobrevivir en el medio natural.

Este ciclo vital nos da idea de la complejidad presente en el ciclo natural de estas criaturas. Desde la atracción del compañero hasta el cuidado compartido de las crías, cada fase es esencial para el éxito de la especie. Sin embargo, estos comportamientos naturales son impracticables en cautiverio ya que las crías son separadas de las madres a edades muy tempranas, lo que acarrea dramáticas consecuencias para el correcto desarrollo cognitivo, emocional y social de los zorritos.

¿Que come un zorro bebe?

Los cachorros de zorro dependen completamente de la leche materna durante las primeras 4-6 semanas de vida. Una vez destetados, los progenitores proporcionan alimentos triturados para satisfacer sus necesidades nutricionales.

El cuidado parental suele alargarse unos 5 meses, durante los cuales los cachorros aprenden a cazar y todo lo necesario para sobrevivir. Alcanzarán la madurez sexual alrededor de los 10 meses y comenzará la dispersión de su grupo natal.

El precio de un zorro

Tener un animal de compañía es una responsabilidad que no solo implica la adquisición del animal, sino considerar cuidadosamente su idoneidad para vivir en una casa y si podremos proporcionar los cuidados necesarios para su pleno bienestar y afrontar los gastos continuos asociados a su alimentación, atención veterinaria y la creación de un entorno adecuado. Como hemos visto, dada la complejidad de las necesidades de los zorros como animales salvajes que son, no es posible satisfacer sus necesidades básicas en un entorno doméstico.

Por lo tanto, intentar habituar a estos animales al contacto con personas deriva en animales con problemas de comportamiento que no podrán sobrevivir en el medio natural pero que tampoco podrán ser nunca animales de compañía. Las crías separadas de sus madres no podrán adquirir de sus progenitores, hermanos y grupo los aprendizajes esenciales para su normal desarrollo, pero esto no significa que vayan a dejar de ser animales salvajes, sino que tristemente y casi con total seguridad provocará el desarrollo de comportamientos anormales, agresivos, compulsivos e incluso autolesivos.

Sin las herramientas necesarias para poder prosperar en el medio silvestre, estaremos condenando a estos animales a una triste vida en cautividad donde no podrán disfrutar de su naturaleza de animal salvaje y donde no verán nunca satisfechas sus necesidades naturales.

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