LA SURICATA COMO MASCOTA

Lo que debes saber antes de comprar una suricata

Las suricatas, también conocidos como suricatos (Suricata suricatta), ganaron popularidad como animales de compañía en el inicio de la década de los 2000, incrementándose su oferta en tiendas físicas y online.

Estos adorables animales ganaron popularidad a raíz del personaje de Timón en la película «El Rey León» pero lo que no se cuenta en la película es que son salvajes, muy territoriales y tendencias   agresivas, y requieren alimentación y condiciones ambientales muy específicas.

Además, es importante tener en cuenta que desde marzo de 2023 la especie, junto con toda la familia a la que pertenece, la Herpestidae (mangostas, suricatas y cusimanses) ha sido incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, por lo que está penada su compra venta, nueva tenencia y cría. Para aquellas personas que ya tengan una suricata como mascota, es necesario que los registren para poder mantenerlos de forma legal.

La única especie de la familia que no está incluida en el catálogo es el meloncillo común (Herpestes ichneumon), por ser especie autóctona de la península (presente en el sur de Portugal y Andalucía) y como especie autóctona tampoco está permitida su cautividad.

¿Cómo tener una suricata de mascota en España?

Las suricatas son animales salvajes que apenas han experimentado procesos de domesticación, lo que significa que sus necesidades psicológicas, mentales, físicas y sociales son muy difíciles de  proporcionar en cautividad ya que mantienen la misma composición genética que sus homólogos en la naturaleza y conservan sus instintos naturales, impulsos y necesidades conductuales. Debido a esta situación y los riesgos derivados de la alta adaptabilidad a diferentes medios que las suricatas y resto de miembros de la familia Herpestidae han demostrado, unido al  descontrol del mercado online de esta especie, el gobierno ha tomado la decisión de incluir a las suricatas y a las mangostas en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, prohibiendo así su tenencia como animales de compañía por el riesgo que supone para la biodiversidad territorial.

Suricato doméstico

Tras la aprobación de su inclusión en el mencionado catálogo, su venta y cría ya están prohibidas y se requiere el registro de aquellas personas que tengan una suricata o más como mascotas, así como otros animales de la familia Herpestidae (mangostas, cusimanses). Después de un período de adaptación, aquellos animales no registrados serán considerados ilegales.

Las especies invasoras están estrictamente prohibidas y adquirirlas puede resultar en sanciones económicas significativas debido al enorme impacto que tienen sobre los ecosistemas autóctonos.

Características de la suricata

Las suricatas son pequeños mamíferos carnívoros que miden entre 25 y 30 centímetros de longitud y pueden llegar a pesar alrededor de 800 gramos en la edad adulta. El tamaño puede variar según el género, siendo los machos ligeramente más grandes, aunque las hembras son más grandes y pesadas cuando alcanzan un estatus dominante. Disponen de potente musculatura en sus patas para excavar, con garras, que en las extremidades delanteras alcanzan los 15mm.

Su pelaje, menos denso que el de otros miembros de la familia de las mangostas, suele ser de color gris o marrón, con bandas moteadas en el lomo y una mancha negra alrededor de los ojos. Cada individuo tiene un patrón de manchas y pelaje único, similar a las huellas dactilares. Otra curiosidad es que sus orejas se pueden cerrar para evitar que el polvo entre en ellas mientras excavan.

Las suricatas tienen una esperanza de vida de alrededor de 10 años y alcanzan la madurez sexual al año y medio, aunque las hembras raramente conciben antes de los dos años.

Son animales principalmente insectívoros aunque también cazan pequeños reptiles y aves. En animales rescatados en cautividad, es importante ofrecerles una dieta lo más similar posible a la que encontrarían en la naturaleza y en la mayor cantidad de formatos diferente ya que proporcionarles solo pienso puede afectar negativamente su bienestar psicológico, pues pasan la mayor parte de su tiempo escarbando en busca de alimento, así que son animales muy exigentes en términos de enriquecimiento ambiental.

Por otro lado, las suricatas son animales muy territoriales y gregarios, defendiendo entre todos los miembros del grupo su territorio frente a los extraños. El territorio tiene de media 5 Km2 alcanzando a veces los 10Km2, lleno de cientos de agujeros para protegerse y guaridas más amplias excavadas en el suelo. Cada día los grupos se desplazan una media de 6 Km al día. Se comunican entre ellos constantemente con sonidos que emiten cada pocos segundos manteniendo la cohesión grupal mientras forrajean.

Comportamiento de la suricata

Las suricatas son muy sociables y forman manadas que pueden estar compuestas por hasta 40 individuos (la media son unos 20), donde constantemente se observan conductas de acicalamiento y marcaje para mantener los lazos dentro del grupo. Viven en madrigueras distribuidas por su territorio que cuentan con múltiples entradas y salidas, lo que les permite esconderse rápidamente o escapar cuando sea necesario. Los grupos están formado por hembras y machos adultos junto a las crías de la pareja dominante. La mayoría de los adultos subordinados están emparentados con la hembra líder aunque también hay presencia en el grupo de machos inmigrantes.

A pesar de que las suricatas pueden mostrar cierta agresividad entre ellos, todos los miembros de la manada dependen los unos de los otros para sobrevivir a los peligros a los que se enfrentan. El grupo actúa como un todo a la hora de criar a los cachorros, defender el territorio y repeler depredadores. Mientras buscan comida algunos miembros del grupo toman la función de centinela, que va rotando, informando con un sonido específico cuando entran “en guardia”. Tienen sonidos específicos para informar de los diferentes peligros (aéreos, terrestres) y la urgencia de estos. Las suricatas marcan su territorio con secreciones anales que da información dentro del grupo pero también a grupos rivales.

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Hábitat de la suricata

Las suricatas habitan en áreas abiertas semiáridas como desiertos y llanuras, donde el suelo es arenoso, las lluvias son escasas durante largos períodos y la vegetación es limitada. Una de las regiones donde se encuentran grandes poblaciones de suricatas es el desierto del Kalahari, así como en las llanuras del sur de África.

Son la especie de mangosta que mejor se adapta a las zonas áridas, rocosas y calurosas, mostrando una gran adaptabilidad a la sabana y los pastizales. Además, las suricatas construyen amplias madrigueras que alcanzan una profundidad de aproximadamente 3 metros, que les servirán protegerse de las altas temperaturas de la superficie. Estas madrigueras les sirven, además, como lugares de descanso y refugio ante las condiciones climatológicas extremas.

Aunque puedan parecer adorables, las suricatas no son mascotas. Poseen dientes y garras afiladas, así como un fuerte instinto de animal salvaje que las vuelve agresivas, lo cual representa un peligro para los seres humanos. Están naturalmente adaptadas para vivir en libertad en su hábitat natural.

Suricata como mascota

No solo su reciente inclusión en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras hace imposible su tenencia como animales de compañía, También las complejas necesidades que tienen y características comportamentales, hacen del todo inadecuada a esta especie como mascota.

Una de las características más destacadas de las suricatas es que viven en grandes colonias que habitan en túneles que pueden excavar ellas mismas, los cuales defienden activamente de depredadores y grupos rivales gracias a la vigilancia constante de su territorio y frente a amenazas.

El hecho de que sean grandes excavadoras por naturaleza, hace que las suricatas sean animales imposibles de mantener como animales de compañía, requieren diariamente un acceso a zonas de tierra donde poder desarrollar este comportamiento, con seguridad y sin riesgo de escapes.

En muchas ocasiones, la falta de acceso a estas zonas de tierra puede llevar a que las suricatas desarrollen comportamientos obsesivos y compulsivos (estereotipias), que a menudo se dirigen hacia muebles u objetos, como intentar cavar túneles en colchones o sofás.

Otro problema asociado con estos animales está relacionado con su comportamiento agresivo y territorial, que puede dar lugar a mordeduras y heridas provocadas por sus potentes colmillos y garras cuando son mantenidos como animales de compañía. Además, la territorialidad de las suricatas también se manifiesta a través del marcaje realizado por sus glándulas anales, las cuales emiten un líquido con un olor desagradable y que puede causar manchas. Todos estos inconvenientes, junto con su inteligencia, pueden provocar problemas de comportamiento y estrés en las suricatas mantenidas en cautividad. Y, a pesar de que el estrés pueda parecer inofensivo, con el tiempo puede llevar a que los animales sean más propensos a enfermedades, se vuelvan aún más agresivos e incluso a que desarrolle comportamientos autolesivos.

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Alimentación: ¿qué es lo que come la suricata?

La alimentación de las suricatas se basa principalmente en una dieta basada en insectos, artrópodos y en ocasiones reptiles y aves. Son animales extremadamente activos y utilizan su agudo sentido del olfato para buscar y capturar su alimento. Cuando lo detectan excavan intensamente, en ocasiones son tan profundos que desaparecen dentro de los hoyos escarbados. Las presas y los hoyos y grietas donde están forrajeando son defendidos de otros miembros del grupo que se acerquen, excepto cuando se trata de adultos compartiendo alimento con las crías.

Es importante destacar que las suricatas están especialmente adaptadas para la caza y el consumo de presas pequeñas, como insectos y pequeños reptiles como lagartijas y serpientes. Su agilidad, velocidad y habilidades de excavación las convierten en cazadoras expertas. Tienen intolerancia a determinados alimentos lo que hace imprescindible un profundo conocimiento de la especie y su alimentación para no poner en riesgo su salud.

¿Qué comen las suricatas bebés?

Las suricatas muestran una notable cooperación entre ellas y esto se manifiesta especialmente a la hora de sacar adelante a las crías del grupo. Cuando hay adultos que no han participado en la reproducción, asumen el papel de cuidadoras de las crías recién nacidas. Esta ayuda permite que las madres puedan salir a alimentarse, asegurando así un suministro adecuado de leche para sus crías. Como mamíferos, las suricatas bebés dependen de la lactancia para su nutrición. Esta estrategia de cooperación dentro de la manada es fundamental para garantizar el bienestar y el desarrollo de las crías. Cuando las crías salen de la madriguera, la cooperación del grupo en su alimentación continua, ofreciéndoles parte de las presas cazadas durante el forrajeo.

Suricata bebé: reproducción de la especie

Las suricatas alcanzan la madurez sexual, aproximadamente, al año y medio de edad aunque las hembras raramente se reproducen antes de los dos años. Generalmente solo la pareja dominante se reproduce. Durante las últimas etapas de la gestación las hembras subordinadas son desalojadas de la guarida por la hembra dominante, aunque se las permite volver una vez han nacido las suricatas bebés. La ovulación se piensa que es inducida, no estacional, lo que permite su reproducción todo el año si las condiciones son favorables, aunque generalmente coincide con los meses más húmedos y cálidos, con más alimento.

El proceso de gestación de una suricata es de 11 semanas, durando 70 días desde que la hembra queda preñada. Pueden dar a luz desde una sola cría hasta cuatro en una camada. Las suricatas bebés nacen con los ojos y oídos cerrados y con una muy fina capa de pelo. Una característica notable de las suricatas es que desempeñan roles cruciales dentro del grupo. Así, cuando las suricatas bebés todavía permanecen dentro de la madriguera, algunos individuos permanecen con ellas, actúan como niñeras cuidándolas mientras el resto del grupo forrajea. Cuando las crías abandonan la guarida, aproximadamente a las tres o cuatro semanas, los miembros no reproductores del grupo suelen cooperar en el cuidado y alimentación de las crías, lo que aumenta las posibilidades de supervivencia. Las suricatas bebés emiten dos sonidos característicos, uno constante para pedir comida y uno especial, muy agudo, que emiten cuando un adulto cercano ha cazado una presa.

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¿Qué precio tiene una suricata?

Tal y como se puede observar en el estudio realizado sobre las búsquedas relacionadas con la suricata en Google, muchas personas sienten curiosidad por tener una suricata doméstica, ya que se realizan miles de búsquedas mensuales utilizando términos como «suricato mascota precio», «suricato precio», «suricato comprar» y «suricatas como mascota», entre otros.

Es importante destacar que la tenencia de suricatas como animal de compañía no solo plantea imposibilidades para su tenencia en un entorno doméstico por bienestar animal y las necesidades altamente específicas descritas en este texto, sino que también tiene implicaciones legales. En España la posesión de suricatas como animales de compañía está prohibida al haber sido incluida la especie, junto con toda la familia a la que pertenece, en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, debido a su naturaleza salvaje y a los riesgos asociados para el medio ambiente.

Aún hoy, a pesar de estar prohibidas, podemos encontrar a la venta suricatas, mayormente en portales online. Es necesario tener en cuenta que su adquisición, cría y tenencia está prohibida y es constitutiva de delito (excepto probada su adquisición con anterioridad a su inclusión en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras y habiendo dado parte de su tenencia a la autoridades), además de los riesgos y las consecuencias que su tenencia en cautividad tendría para la salud y el bienestar del animal, del medio ambiente y de las personas.

La experiencia en AAP es que muchas personas que adquirieron un animal exótico como animal de compañía nos han contactado preguntando si podemos hacernos cargo de su animal pues no supieron dimensionar las necesidades y los costes de mantener especies exóticas como animales de compañía (alimentación, hábitat, costes veterinarios especializados y posibles daños en la propiedad o a otras personas). Sabiendo además que todo lo que nos gastemos nunca será suficiente para tenerlos de forma adecuada, pues la cautividad tiene un coste impagable en el bienestar y la salud de los animales salvajes, que nunca deberían salir de la naturaleza.

A pesar de encontrarlas a la venta en el mercado, es crucial comprender que, por un lado se han incluido en el catálogo de especie exótica invasora en nuestro país, por lo que es ilegal su compra-venta y tenencia, y por otro, las suricatas no son animales de compañía adecuados para la vida doméstica al ser animales no domesticados que mantienen sus características y necesidades de animal salvaje. Estos animales necesitan vivir en libertad en su hábitat natural, como los desiertos y las llanuras áridas, no encerrados entre cuatro paredes o en una jaula, sin poder expresar sus comportamientos naturales, condenándolos a una vida de sufrimiento. La domesticación de los animales es un proceso complejo que requiere miles de años y cambios genéticos que no se dan en unas pocas generaciones de cría en cautividad.

La tenencia ilegal de suricatas puede tener consecuencias legales y éticas. Estos animales están protegidos por las leyes y regulaciones que prohíben su comercio y tenencia como mascotas. Es fundamental respetar su estado de vida salvaje y contribuir a su conservación y bienestar, promoviendo la educación y la conciencia sobre la importancia de preservar sus hábitats naturales. Si amas a los animales, quiéreles libres.

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